Los muertos de Bilderberg
La Voz del Sur entrevista a Paco Ramos a propósito de Los muertos de Bilderberg
Publicado el marzo 12, 2026Poesía contra la desigualdad social
«La denuncia deviene grito sin sofocar contra el orden capitalista y el maltrato humano que conlleva». Esta es una de las frases del prólogo que resumen bien el espíritu del poemario Los muertos de Bilderberg (Huerga y Fierro Editores).
Bilderberg es el grupo de las 130 personas más influyentes del mundo que se reúne de forma completamente hermética. La prensa no tiene acceso a esas reuniones, y muchos menos al contenido de lo que allí se expone. A esta llamada anual acuden banqueros, empresarios poderosos, miembros de la realeza y algunos de los dueños de los principales medios de comunicación.
Paco Ramos Torrejón, nacido en San Fernando en 1981, cierra con este libro una trilogía que tiene mucho de autobiográfico, y que, a modo de Biblia, poetiza sobre el poder de las grandes fortunas y el capitalismo.
Dice María Jesús Ruiz, quien prologa su poemario, que Los muertos de Bilderberg es un libro político y amoroso, lo cual no deja de ser una denominación bastante singular para ser un libro de poemas.
Yo nunca he calificado este libro como algo político, a pesar de que tiene mucho de social. Yo diría más bien que es un poemario humano. Considero que a todos nos duelen los desahucios, a todos nos duelen las víctimas del Estrecho y tantas otras cosas de las que se hablan en el libro. Pero sí es un poemario amoroso porque, sobre todo, habla de hacer un mundo mejor rompiendo esas estructuras de poder que nos tienen esclavizados y que nos controlan de una manera salvaje.
A todos los niveles, además, ¿no?
Sí. Poblacional, climático, capitalista. Yo creo que a eso se refiere María Jesús en torno a lo amoroso: al intentar hacer un mundo mejor.
¿Y cree que la poesía social es un instrumento potente para ayudar a la construcción de ese mundo menos injusto, mejor?
No sé si es un instrumento capaz de cambiar el mundo, pero a lo largo de la historia la literatura o las manifestaciones culturales en general siempre han tenido un componente subversivo que ha perseguido el cambio de conciencia y se ha conseguido. Quiero pensar, por ejemplo, en La cabaña del tío Tom, que logró que hubiera un pensamiento hacia Estados Unidos en contra del racismo, o tantas y tantas obras, en estos tiempos, de temática feminista y el papel de la mujer en la sociedad actual. La cultura sirve para sembrar una conciencia, y en este libro, sobre todo, quiero sembrar la conciencia de los poderes fácticos por encima del poder político, como el Club Bilderberg.
«En este libro quiero sembrar la conciencia sobre los poderes fácticos»
El libro está estructurado como una Biblia. Me gustaría que explicara esto.
Sí, presento al Club Bilderberg como el dios capitalista, creador del mundo capitalista. Todos los poderes fácticos manejan en mundo a su interés, y mueven el mundo de forma torticera.
De hecho, denomina usted al capitalismo como una religión totalitaria y opresiva.
Yo siempre digo que el capitalismo es el único sistema que mata por definición. Esta lucha del hombre, porque el hombre tenga más, hace que otros tengan menos. Eso provoca que miles de personas mueran de hambre al día. Según la Organización Mundial contra el Hambre, 24.000 personas mueren al día por falta de alimentos. Pero es que la Plataforma de las personas afectadas por la hipoteca, desde la crisis de 2011, denuncia que 13.300 personas se han suicidado debido a los desahucios. La crisis que vino en 2011, y la que de alguna manera sigue con nosotros, no es un huracán, no es un terremoto… Quiero decir que no es algo que no se puede prever. Pero el poder del capital está en manos de los hombres, que son los que deciden cuando sube y cuando baja. Por lo tanto, las crisis están muy bien orquestadas por esas estructuras de poder que están por encima de los gobiernos.
A este poemario hay que sumarle El aprendizaje del miedo y Breve apuntes sobre el arte de mantener el equilibrio. Con Los muertos de Bilderberg cierra la trilogía.
Este es un proyecto que nace a partir del 2013, y lo hace a partir de los versos de Miguel Hernández que dicen: «Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida». Mi madre enferma de cáncer que resulta mortal. De ahí nace El aprendizaje del miedo, que es lo que Miguel Hernández diría sobre la herida de la vida; luego llegó Breves apuntes sobre el arte de mantener el equilibrio, corresponde a la herida del amor, porque en ese mismo momento, también en 2013, tengo una ruptura sentimental con la pareja con la que llevaba muchos años. Finalmente, este último libro social, tiene que ver con la crisis de 2011, porque en 2013 perdí el que era mi trabajo entonces y me vi, como otros tantos españoles, oprimido por las circunstancias.
Hay una carga autobiográfica entonces, ¿no?
Sí, sí. Todos mis libros parten de un componente autobiográfico, de cosas que me han ocurrido, aunque luego esté pasado por el tamiz de la literatura.
Al tener esta carga, imagino que pesada, ¿es liberador escribir este tipo de poesía?
De hecho, yo entiendo la literatura como una forma de interpretar y comprender tu propia vida. Si no es así, es que directamente no sirve. Para mí, literatura no es un entretenimiento. Forma parte de la vida de una manera absoluta. A la literatura es a lo que me agarro para mi supervivencia, para no sentirme solo.
La revista Zenda recoge cinco poemas de Los muertos de Bilderberg
Publicado el marzo 12, 2026Paco Ramos hace poesía social. Denuncia las lacras de la sociedad, las imperfecciones de la humanidad y la pobreza cada vez mayor de quienes no tienen nada. En su último poemario, Los muertos de Bilderberg, contempla el capitalismo como quien observa una religión totalitaria y opresiva. El título del libro, lógicamente, hace referencia a la famosa organización secreta.
En Zenda ofrecemos cinco poemas de Los muertos de Bilderberg (Huerta & Fierro), de Paco Ramos, con prólogo de María Jesús Ruiz y epílogo de Teresa Rodríguez.
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PRIMERA PLAGA
Donde la indigencia es real y asfixiante.
Uberto Stabile
A nadie quiso este frío
coger al descubierto.
Y no son las calles
la trampa de una selva
cubierta de peligros,
ni en los cajeros automáticos
ni en las bocas de metro.
No deberían de serlo.
En los cartones
que se apelmazan en el suelo
duerme
la violencia salvaje de los reyes.
***
OCTAVA PLAGA
Dadme un sendero para recorrer el bosque,
dadme hierba, árboles, ríos, helechos, musgo,
dadme hongos.
Dadme una ruta que me devuelva al pecado original.
Arrastradme al centro,
donde la luz no llega,
quiero ser solo,
quiero ser una salvaje criatura en el equilibrio de este bosque.
Dadme la oscuridad para ser feto,
aquí todo lleva a nacimientos.
Borrad las huellas del hombre,
que no encuentre la ruta que vuelve a casa,
aquí donde nació libre de peligros.
Dadle ciudades donde colmar su prisa
y que el miedo nunca colme su espanto.
Dadle hormigón, carreteras, rascacielos,
dadle explosivos,
química,
alimentos transgénicos que despierten su cáncer asesino.
Dadle monedas y FMIs.
Y dadme a mí una razón para ser hombre,
estoy esperando a nacer de nuevo.
***
LAS ASCUAS
Un yunque golpea la memoria.
En su fragua se hicieron todos los inviernos.
Los golpes moldean los latidos.
Si no crepita el fuego
nada podrá hacernos temblar.
***
DEL MAR
Del mar
no es el color azul como una infancia,
ni las crestas espumosas que se acercan a la orilla,
no es el salitre que sabe
como saben todas las mujeres que he amado,
no es su horizonte confundido con el cielo,
ni la arena,
ni los bañistas que juegan a ser felices.
Del mar
es su dolor,
los cayucos que navegan sin puertos, Ítacas ni esperanzas,
la victoria de todas las medusas,
la mezquindad de las sirenas que hacen prisión
sobre cuerpos que no volverán a ver la tierra,
el laberinto de Ulises sin Penélope.
De los hombres
la fuerza que empuja a abandonar la casa,
la maldición del dios del capital,
Wall Street bajando el precio de la vida,
los niños de cuna sin teta.
De los hombres
cada huérfano.
***
Y ahora, Bilderbeg,
la voz del pueblo es nuestra.
Y tuyo el miedo del que nos has llenado,
y tuya la sombra
y también tuya la destrucción.
Hágase en mí la fuerza que ha de cambiar el mundo,
alegría la revolución de la,
el de conciencia cambio,
la de los pueblos hermandad
el débil y solidaridad con la.
Siempre para el capital muera,
usura los intereses de,
las tus arcas hipotecas que llenaste con
los gaznates siervos de tus ensogando.
Acaben, de una vez por todas,
las guerras y el hambre,
la deforestación y el suelo sobrexplotado,
la matanza indiscriminada de especies inocentes,
la aniquilación indígena, los viejos dueños de la tierra.
Libres seremos de la esclavitud,
del trabajo a cambio de migajas,
del sacrificio de no ver crecer a los nuestros,
de la tiranía de los horarios.
Paco Ramos: «El feminismo es la mayor revolución y la mayor esperanza para el ser humano»
Publicado el marzo 11, 2026Javier Gilabert: ¿Por qué este libro y por qué ahora?
Paco Ramos: Este libro es un grito, una denuncia, una voz de hartazgo ante los acontecimientos que vienen sucediendo en el mundo especialmente desde la crisis de 2008, y es también un deseo de cambio. Una crisis económica no es un desastre natural que no se pueda predecir. La economía está gobernada por los hombres, son ellos los que suben y bajan el precio del dinero y de la vida y, por tanto, esas élites poderosas que manejan el capital son las responsables de que, según la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, desde esa crisis de 2008, se hayan suicidado más de trece mil personas por haber sido desahuciadas de sus casas; o de que veinticuatro mil personas mueran de hambre al día en el mundo, según la FAO; o de que haya, según Cruz Roja, treinta mil personas malviviendo en las calles españolas. La gente tiene que saber que un 1% de la población mundial detenta el 99% de la riqueza del planeta. Este libro es una forma de señalarlos, de nombrar a los responsables de un desastre que no es natural ni impredecible.
¿Cómo y cuándo surge la idea del libro?
Este libro forma parte de una trilogía poética junto con El aprendizaje del miedo y Breves apuntes sobre el arte de mantener el equilibrio. La idea era hacer un proyecto en torno al poema de Miguel Hernández, “Llegó con tres heridas, la del amor, la de la muerte, la de la vida…” Cada uno de los tres libros se corresponde con una de esas heridas; El aprendizaje del miedo es la herida de la muerte, Breves apuntes… es la del amor y Los muertos de Bilderberg se corresponde con la de la vida. Hay un gran sector poblacional que vive herida de precariedad y yo también viví y vivo esa circunstancia, pero especialmente la padecía en 2013 cuando, a consecuencia de esa crisis de 2008, perdí el que era mi empleo de entonces, sumado a unas circunstancias que, en un breve lapso de tiempo, me habían hecho perder a mi madre después de una enfermedad y vivir una ruptura sentimental. Los tres libros surgen del mismo momento y casi al mismo tiempo, escribir y leer era una forma de entender todo aquello que estaba pasando, que el mundo que durante tanto tiempo había construido se desmoronase por completo en unos pocos meses.
¿Qué pistas o claves te gustaría dar a l@s posibles lector@s?
Que el sistema en el que vivimos no practica el bien común pero que podemos ser capaces de cambiarlo. Y que el feminismo es la mayor revolución y la mayor esperanza para el ser humano de nuestro tiempo.
¿Qué efecto esperas que tenga en ell@s?
Creo que sería muy pretencioso pensar que un libro puede conseguir un efecto. E incluso, en mi opinión, el libro perdería fuerza, por efectista, si fuese construido buscando ese efecto premeditadamente. Yo escribo como una forma de entender e interpretar mi propia vida, partiendo desde la más absoluta experiencia individual, pero tratando de llegar a lo colectivo, esa es la razón de la literatura y de todo lenguaje, que al final se produzca una comunicación entre el autor y el receptor de la obra. Dicho esto, si tuviera un efecto me gustaría que fuese el de la conciencia.
¿En qué medida veremos en él —o no— al Paco Ramos de tus anteriores obras?
Los tres libros que he publicado hasta ahora han partido de grandes catástrofes. Sin embargo, todos terminan con una esperanza. Construir este poemario bajo una arquitectura bíblica, con un Génesis, un Antiguo Testamento, un Nuevo Testamento y un Apocalipsis me ha facilitado el hecho de poder contar una historia de principio a fin y llegar a esa esperanza, el apocalipsis de un sistema opresor tras el que ha de llegar un mundo mejor y una mejor forma de ser persona. Creo que es ahí donde mejor se me ve, en la esperanza.
Te pongo en un aprieto: si tuvieras que quedarte solo con tres poemas de Los muertos de Bilderberg, ¿cuáles serían?
Siempre es muy difícil elegir, pero aún más cuando construyes un libro que funciona como un todo, no como una colección de poemas sueltos, pero por el significado que tienen dentro del libro, me quedaría con el Génesis, la Primera Plaga y El fuego.
¿Supone este poemario un punto de inflexión en tu producción como poeta? ¿Y a partir de ahora, qué?
No creo que sea un punto de inflexión, sí que ha sido un libro que me ha enseñado mucho a nivel personal por el hecho de adentrarme en el terreno de la poesía social y la búsqueda de referentes y lecturas que he llevado a cabo sobre ella. Autores como Uberto Stabile, Mari Ángeles Maeso, Enrique Falcón, Antonio Méndez Rubio, Ana Rossetti, o Antonio Orihuela a los que he leído con devoción.
Lo más inmediato es, Talasemia, un poemario en formato pliego de cordel que editan Gema Estudillo y Uberto Stabile dentro de la colección de Las hojas del baobab, de Garum Ediciones. Un libro muy diferente respecto a todo lo que he escrito hasta ahora que presentamos el 14 de octubre en Madrid y el 21 en Cádiz. Y lo más “peligroso” sucederá en primavera con la publicación de mi primera novela. He de reconocer que el cambio de género me da cierto vértigo, pero a la vez me ilusiona que puedan leerme en otro registro y acercarme a otro tipo de público que por desgracia no es lector de poesía.
Por último, como lector, ¿a quién te gustaría que invitásemos a pasar por ‘la Prensa’?
Como lector me gustan mucho Isabel Martín, Josefina Aguilar, cuyo Aubade es uno de los libros que más me han sorprendido últimamente, o Mónica Manrique. Son tres poetas inmensas.
Tres poemas de ‘Los muertos de Bilderberg’ de Paco Ramos
EL GÉNESIS
“Vino pues a domarnos la gente de orden”
Juan José Téllez
En el principio creó Bilderberg los Estados y el dinero
y decidió llamar capitalismo al sistema imperante.
Y Bilderberg dijo:
sean para nosotros los recursos del planeta,
arrasados los bosques de la tierra,
talados sus árboles,
contaminados sus ríos,
explotadas sus montañas en busca del material preciado.
Hagamos de sus pobladores mano de obra barata,
trabajen para nosotros con el sudor de su frente,
reciban a cambio migajas en forma de salario,
minijobs y horas laborales sin contrato.
Sean los tiranos dirigentes que amenacen a su pueblo,
violen a sus mujeres,
hagan soldados de sus niños
e impongan para siempre el miedo entre sus calles.
De la Escuela de las Américas haremos una universidad en Panamá
donde enseñar a ejecutar con orden y concierto
suculentos golpes de estado.
Cotizará la prensa en bolsa quedando la información en manos de magnates,
convertido en negocio el periodismo
la verdad dejará de ser importante.
Llamaremos “Mercado común” a la colonización empresarial
que acabará con la desaparición de los mercados,
el empobrecimiento de las tierras, de los agricultores, de los ganaderos.
Llegará el hambre a la gente,
los pueblos volverán a ser el epicentro tremendista,
la España vacía.
Lastraremos el futuro a base de hipotecas,
los bancos serán rescatados,
los ahorros volarán a Suiza,
los paraísos dejarán de ser islas desiertas para ser territorios libres de fiscalidad.
La pobreza energética marcará el fin de la clase media
y de la cultura haremos un circo de payasos.
Objetos de consumo para mentes vacías serán los libros
y las televisiones voceros de la simpleza.
Muertos Galeano, Chomsky o Casaldáliga
los referentes serán tronistas,
cuerpos esculpidos en modelable materia gris.
Y ya al final, sometido el ser humano a su voluntad,
Bilderberg declaró la guerra a la pobreza.
Muros de la vergüenza para proteger sus castillos
de seres humanos ilegales que transitan como escombros,
el mediterráneo convertido en una tumba,
la gran fosa común de nuestro tiempo.
Celebró, Bilderberg, la creación del mundo.
Comieron y bebieron manjares robados.
PRIMERA PLAGA
Donde la indigencia es real y asfixiante
Uberto Stabile
A nadie quiso este frío
coger al descubierto.
Y no son las calles
la trampa de una selva
cubierta de peligros,
ni en los cajeros automáticos
ni en las bocas de metro.
No deberían de serlo.
En los cartones
que se apelmazan en el suelo
duerme
la violencia salvaje de los reyes.
EL FUEGO
Padre, he visto el fuego
que ha de devorar el mundo
y no conozco hombre
que ante la revolución no se corrompa.
Por eso
he de quemarte, padre,
a ti,
seas pasto del fuego,
eres herida en la carne de mi madre,
de todas las madres,
de todas las mujeres oprimidas.
Porque ahora yo porto la antorcha,
padre,
y no habrá quien sobreviva,
padre, quien sobreviva a estas llamas
que han de devorarlo todo,
padre,
yo porto la antorcha.
Desandaré los caminos de los hombres
nunca nos hicieron libres
y he de quemarlos, padre,
como también arderás tú,
que no supiste hacerme mujer
igual a los de tu especie.
Padre, ¿ves el fuego?
Mariló Maldonado entrevista a Paco Ramos en Canal Sur Radio sobre Los muertos de Bilderberg
Publicado el marzo 11, 2026La poesía de Paco Ramos es un grito, el temblor de la llama en medio de este mundo tan frío. Lo era ya en su primera obra, El aprendizaje del miedo, en la que una experiencia personal (la enfermedad y muerte de la madre) supo alcanzar la cumbre de lo universal y logró lo que, en mi opinión, debería ser la aspiración de todo poeta: conmover al lector. Cada vez resulta un reto más complejo, porque la sensibilidad parece dormida y hay que agitarla para que despierte. Pero el poemario más reciente de Paco lo ha vuelto a conseguir.
Los muertos de Bilderberg (Huerga y Fierro) pone un espléndido broche a la trilogía poética iniciada por El aprendizaje del miedo y continuada con Breves apuntes sobre el arte de mantener el equilibrio. No es el más oscuro de los tres, pero sí aquel cuya oscuridad se extiende hasta fronteras más lejanas. Una oscuridad que cubre el mundo. Porque, en esta ocasión, el grito lírico de Paco quiere representar a una generación maltratada por la crisis económica, la suya, y a una clase social, la de los oprimidos. Es un grito que denuncia la injusticia, la pobreza y la falta de libertad en un universo gobernado por una élite a la que ha llamado “Bilderberg”, en alusión al célebre Club Bilderberg: “una verdadera casta formada siempre por élites blancas de Europa y Norteamérica y cuyo objeto, heredado de ancestrales círculos de poder, es mantener los privilegios que vieron peligrar tras el proceso de descolonización”. Bilderberg es el “Moloch” de Allen Ginsberg: “¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Ceniceros y dólares inalcanzables!”. Es el monstruo sin rostro del capitalismo, los hilos que mueven el mundo desde la sombra.
Parte de la originalidad del libro reside en que Paco invierte los símbolos del cristianismo para establecer una identificación entre Dios y Bilderberg, por lo que encontramos cuatro secciones diferenciadas: “Génesis”, “Antiguo Testamento”, “Nuevo Testamento” y “Apocalipsis”. En su magnífico prólogo, la profesora María Jesús Ruiz precisa la clave de esa inversión: “si bien es cierto que el artificio del poeta ha sido relatar un trasunto bíblico que comienza con la creación y termina con el caos, no lo es menos que la noble trampa que nos tiende consiste en la propuesta contraria, a saber: guiarnos por la oscuridad presente de nuestro apocalipsis hasta la luz de un nuevo orden”.
Comienza el Génesis: “En el principio creó Bilderberg los Estados y el dinero / y decidió llamar capitalismo al sistema imperante, / Y Bilderberg dijo: / sean para nosotros los recursos del planeta”. A continuación, el “Antiguo Testamento”, compuesto de “Los mandamientos de la Ley de Bilderberg” y once plagas. En los mandamientos, el poeta traza un perfil de Bilderberg, que exige confianza ciega (“Creerás a Bilderberg sobre todas las cosas”), anonimato (“Omitirás el nombre de Bilderberg como si nunca hubiera existido”), ausencia de moralidad (“No tendrás convicciones éticas ni morales”, “Desprenderás al pobre de todo cuanto posea”), control de los medios (“Utilizarás los medios de comunicación a tu antojo”) y poder absoluto (“Todo cuanto sea deseo de Bilderberg será de su propiedad”).
La obra da voz a los silenciados, los olvidados, los pobres, cuya dignidad se asemeja a “la violencia salvaje de los reyes”. El mar se extiende como la frontera entre uno y otro mundo: “A esta orilla, / desde la que observamos el mar y sus prodigios, / no llegan los gritos. / Somos los sordos / de la noche aciaga y ciega”, “A lo lejos, / un hombre grita democracia / pero nadie oye el hambre de África”, “Del mar / es su dolor, / los cayucos que navegan sin puertos, Ítacas ni esperanzas”. Pero el mar no olvida y “nos mira / con los ojos / de todos sus ahogados”.
La voz se alza contra los políticos (“Ellos, / que han dirigido nuestras vidas / hacia lo que se suponía / un futuro de esperanza”) y contra ese mundo académico que no desemboca en trabajos dignos y estables (“Y sólo sé de la juventud dilapidada”). Esa inestabilidad laboral genera el fracaso en una dimensión más íntima que también queda reflejada en la obra: “si para amar / también hace falta un trabajo, / una cartera que no huela a humedad / o una seguridad social llena de cotizaciones”. No obstante, el poeta reivindica ese fracaso, porque lo contrario sería venderse a Bilderberg: “Conviene / cultivar una serie / de fracasos cotidianos”, “Las autoridades sanitarias desaconsejan amar como yo amo, / pero no sé vivir de una forma que no sea a corazón abierto”. Efectivamente, Bilderberg no soporta la sentimentalidad. La poesía es una forma de rebelión contra esa dictadura impuesta, y pide el poeta: “Arrastradme al centro, / donde la luz no llega, / quiero ser solo, / quiero ser una salvaje criatura en el equilibrio de este bosque. / Dadme la oscuridad para ser feto”. La libertad no es tan fácil de alcanzar, porque ha de existir una voluntad inicial de alcanzarla, un deseo de huir de las garras del capitalismo: “He peleado con las jaulas / hasta hacer volar a los pájaros, / ahora sólo tienen que perder / el miedo de ser libres”.
En el Apocalipsis, la añorada libertad arrasa con el orden de Bilderberg, configurando un caos que no se limita a lo semántico, sino que juega también con lo visual, con lo lingüístico. Proclama la voz lírica con rotundidad: “Y ahora, Bilderberg, / la voz del pueblo es nuestra. […] / Hágase en mí la fuerza que ha de cambiar el mundo”.
Tal vez el mundo es una dimensión demasiado grande, pero el lector sí hallará un cambio en sí mismo al terminar este libro, que nos empuja a reflexionar acerca de la sociedad y la época en la que vivimos a través de la poesía, y no cualquier poesía, sino la de Paco Ramos Torrejón, que es una flecha directa a la conciencia.






