Deambulario

Finlandia, de Marisa Martínez Pérsico

La poesía tiene algo en común con los viajes; uno afronta un viaje, o se enfrenta a la página en blanco, sin saber que en realidad va en busca de sí mismo. Esto lo sabe muy bien Marisa Martínez Pérsico (Argentina, 1978), poeta, traductora, profesora universitaria e investigadora, que, en Finlandia, libro publicado en 2021 por RIL Editores, unifica los dos escenarios: la poesía y los viajes.

Pero Finlandia no es un poemario sobre un lugar externo, sino un viaje a lo desconocido del alma humana, a las habitaciones cerradas del corazón propio, un viaje interior más que exterior. Es por ello que los poemas buscan las raíces del vencido, la herida no cerrada (cuando esa piel se cura / nunca vuelve a sentir), lo débil que nos hace humanos (la vida / se define en su punto de fractura/ y la construimos / en el hueco que se forma), los errores en los que seguir cayendo (el apego a las caídas, / la obstinada / constancia de palpar / el vacío). Esos peces de ojos tristes que seguimos eligiendo en el mercado.

Esa tarde supiste que soy como Finlandia.

Sólo puedo existir

si me imaginas.

Es difícil no imaginar a Marisa Martínez Pérsico después de leer Finlandia. La literatura, ya lo saben, parte de esa experiencia individual que en manos del lector se convierte en colectiva. Transitar las páginas de este poemario es ponernos frente a frente con la vida de uno mismo, con aquella que encerramos y sólo vislumbramos a través de la poesía o los viajes. Finlandia existe porque existimos nosotros y Marisa es esa hada que precisa de la fe del lector para seguir volando.

Decía el poeta José Hierro que “es, cuando más se siente el alma, cuando la llevamos herida.” Y afirma Marisa Martínez Pérsico que “Otra cosa es la muerte. / Que la arena no pueda dibujar / unos pasos que existen.”

Imaginen. Imaginen Finlandia e imaginen a Marisa Martínez Pérsico.

Existe. Se lo aseguro.

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