Deambulario

Jose Magano o el hecho de mirar sin ver

Dice Jose Magano que se puede perder la visión, pero no la mirada.

J. M. Magano es un fotógrafo con ceguera. Su proceso de pérdida de visión ha sido lento, progresivo, un camino que en cualquier circunstancia podría haberlo alejado de una pasión por la fotografía, y una forma de habitar el mundo, que lleva cultivando desde hace más de treinta años y, sin embargo, su capacidad de resiliencia, y también el amor, han conseguido potenciar su trabajo, alcanzar una forma de mirar que otorga a su fotografía un sentido especial, único, arrolladoramente vivo.

La visión, como afirma Magano, es un sentido y como tal puede perderse, pero la mirada abarca mucho más. Ver es sentir, mirar es interpretar lo que nuestros ojos ven y en ese mirar entran en juego nuestras emociones, nuestros sentimientos, todo lo que en nuestro mundo interior configura los procesos creativos y dan como resultado la experiencia estética. Dicho de otro modo: mirar sería algo así como captar lo no visible, hallar en el hecho fotográfico significados paralelos o aspectos simbólicos. Puede que afuera esté oscuro, pero todo amanece en un mundo interior: es en ese mundo interior donde se establecen relaciones y correspondencias que dan lugar al hecho artístico concreto.

Decía el místico Ibn Arabi que en el camino hacia la visión la imaginación es un mundo intermedio por ser el lugar donde todo adquiere otro aspecto, todo remite a otra cosa, todo puede, en último término, revelarlo todo. En ese estado de transformación Magano recurre a la Calitipia, un proceso fotográfico del siglo XIX con el que consigue sustituir la visión por el tacto sintiendo, de esa forma, todo lo concerniente a un proceso artesanal, pues la enseñanza del tacto no recurre a los ojos sino que, como afirma Clara Janés, la experiencia del tacto es directa, permite recorrer un ángulo, un plano, una esfera; y también que el fotógrafo se fusione con el papel que interviene, con la emulsión, con los químicos que ayudan a nacer la imagen.

Es por todo ello que hay algo innato en el hecho de fotografiar, algo que no se enseña, que no se aprende, sino que se encuentra. Cada fotógrafo crea su propio mundo y Magano ha conseguido crear ese mundo propio donde la belleza sigue ejerciendo su reinado y que se observa en Mucho por ver, el libro que Jose Magano ha publicado con la colaboración de la ONCE y de Materia Editorial, en el que el fotógrafo nos ofrece una recopilación de su trabajo.  

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